miércoles, 28 de enero de 2015

La palabra, camino a la verdad

Cada vez que leemos o decimos un texto, cada vez que estamos frente a frente en cualquier situación de la vida, recurrimos a la palabra y a mirar a los ojos a alguien, a nuestro interlocutor. Algo que parece tan sencillo, pero que a la vez requiere un fuerte compromiso para hacer que lo que digamos sea verdadero.

Darse lugar a estas palabras, a estas imágenes que nuestra mente genera al decirlas, es lo que nos permite transmitirlas con la mayor fidelidad posible, tan iguales o similares a esa original fotografía que se nos revela al hacer o decir algo por primera vez.

Lo mismo, pero a la inversa, sucede al escuchar al otro. Si nos comprometemos fuertemente con su mirada, con su timbre de voz, con las palabras que emplea, con sus silencios, con su lejanía o proximidad física, nos conectaremos de manera indestructible y estaremos compartiendo las mismas emociones.

De esa manera, los otros podrán ver también todo aquello que nosotros veamos en nuestro relato, que ya no será un discurso vacío, sino un sinfin de imágenes convertidas en palabras.

Por último, quisiera destacar las rondas de conversación. Son momentos de reflexión compartida donde se practica tanto la opinión como la escucha de manera completamente respetuosa. Son esos diez minutos en los que cada uno tiene su oportunidad de expresar algo y ser escuchado. Poco y nada se reúnen las personas a charlar en rondas, en silencio, en paz, sino es por una comida de por medio, un cumplir años o cualquier otro motivo que justifique tal cosa. Pocas cosas hoy suceden en el vida fuera de las convenciones, y esto hace que se pierda o, más aún, que difícilmente se encuentre la verdadera esencia de las personas.

martes, 20 de enero de 2015

Un año más

Un año más de vida y un millar de instantes transitados de diferentes maneras, cada uno con su experiencia, con su huella imborrable. Mirar hacia atrás y ver las huellas dejadas, mirar hacia adelante y ver un camino por seguir… las dos cosas que le dan sentido al espacio donde estoy parado. Saber que el mundo no se detiene, como no se detendrán los latidos, como no se caerán las hojas de aquel árbol, y como no se secarán los mares. Y seguirá lloviendo, y seguirán mojándose los desiertos sin que nadie lo vea. Seguirán cayendo las rocas sobre las montañas y provocando estruendosos sonidos sin que nadie los oiga. Continuarán emanando perfumes las flores del campo sin que nadie los huella, y seguirán sus frutos creando sabores que nadie ha probado jamás. Pero no estaremos ya tan lejos de que el cielo, sin querer, toque nuestras manos.

Cada encuentro, un reencuentro













En el camino, en un mundo, en un mar…
El destino, que vuela, corre, llega, gira.
Nos mira, nos sigue, nos juega, nos desafía,
nos gana, nos tienta, nos pone a prueba.

Juguemos, ganemos, consigamos lo nuestro.
Volemos, festejemos.

Sigamos el camino.

Hagámoslo hoy, ahora…
Ayudándonos, hasta que debamos partir.

Y hagámoslo juntos, unidos,
en una misma dirección.

Bromas, problemas, ilusiones, decisiones.
Todos para uno.
En cada sitio,
en cada instante.

Un viaje…
Eso es la vida.

Pasan las horas, pasan las aguas,
como una foto..
Eso es la vida.

Mano a mano,
girando juntos,
vuelta a vuelta.
Andando, riendo…
Así haremos de cada encuentro, un reencuentro.